El 18 de junio de 1979, los cielos de Treviso, en el norte de Italia, presenciaron uno de los encuentros ufológicos militares más fascinantes de Europa. El capitán Giancarlo Cecconi, un experimentado piloto de la Fuerza Aérea Italiana, regresaba a su base tras una misión de reconocimiento a bordo de un caza Fiat G.91. En ese momento, el radar de la base de Istrana detectó un objetivo no identificado y guio al piloto hacia su posición exacta.
El encuentro a 80 metros y el «sigaro» volante
Cecconi interceptó visualmente al intruso sin problemas. El piloto describió el objeto como un enorme cilindro oscuro o «sigaro», de unos cinco metros de largo por metro y medio de diámetro, sin alas, rotores ni sistemas visibles de propulsión.
Con las cámaras de reconocimiento todavía listas, Cecconi realizó varias pasadas en abanico. Se situó a una distancia mínima de entre 70 y 80 metros del objeto y disparó 82 fotogramas. Décadas después, el perfil de aquel artefacto oscuro recuerda inevitablemente al famoso «Tic-Tac» que grabó la US Navy en el incidente Nimitz.
Un comportamiento que desafiaba a un globo
Lo más extraño del caso no fue solo su aspecto, sino su comportamiento estricto en el aire. A diferencia de un globo aerostático o de plástico impulsado por el viento, Cecconi recalcó años después que, en cada acercamiento del caza G.91, el objeto se mantenía completamente establesin tambalearse, resistiendo el empuje de las turbulencias generadas por la propia aeronave. Además, según los registros de los operadores, el artefacto desapareció de los radares con una velocidad fulminante en cuestión de segundos, un movimiento totalmente anómalo para un desecho de feria.

Fotografía de la portada La Tribuna de 1995, fotografía aérea sobre el aeropuerto militar de San Giuseppe (Treviso).
¿Globo de feria o tecnología anómala?
El verdadero misterio radica en el galimatías burocrático posterior:
- La autenticidad de las fotos: El propio Cecconi admitió públicamente que las imágenes publicadas en 1985 por la revista Epoca eran las auténticas que él mismo tomó desde su cabina.
- La excusa del globo: Años más tarde, el Ministerio de Defensa italiano afirmó que el objeto era un globo cilíndrico de bolsas de plástico negro, lanzado supuestamente por un profesor local y sus alumnos.
- La falta de pruebas: La administración nunca aportó un informe técnico accesible ni análisis fotogramétricos públicos que demostrasen que el globo de los estudiantes coincidía con el objeto del caza.
Un expediente lleno de agujeros
La teoría oficial hace aguas al revisar el comportamiento de la propia institución militar:
- La contradicción institucional: En 1986, apenas dos años después de dar el caso por resuelto como un globo, un listado oficial de la Aeronautica Militare volvió a catalogarlo como «no identificado». Nadie explicó jamás este volantazo administrativo.
- El material desaparecido: La inmensa mayoría del centenar de fotogramas originales desapareció de los archivos. Las peticiones posteriores para consultar el expediente completo obtuvieron por respuesta que el material ya no estaba disponible.
⚖️ Veredicto: Medio siglo de incógnitas abiertas
El caso reúne a un piloto condecorado, registros de radar, fotos reales y una investigación oficial llena de baches. Sin embargo, la explicación del globo carece de respaldo transparente, dejando un reguero de contradicciones y documentos perdidos.
Nadie ha demostrado la existencia de tecnología exótica, pero la versión oficial resulta imposible de verificar. Medio siglo después, el expediente sigue abierto, recordándonos que a veces el mayor misterio oculta lo que los organismos deciden hacer desaparecer en sus cajones.

